Miras tu piso y observas que ya no puede esperar más esa mano de pintura que renovará no sólo el aspecto de las paredes, sino que también limpiará hasta los más recónditos lugares que se esconden tras los muebles, cajas o cualquier elemento decorativo.
El resultado, un piso limpio y a tu gusto. Por ello ha llegado la hora de contratar a un pintor profesional en Córdoba.
¿Qué debes esperar de él? Muy sencillo, aparte de lo que es obvio, es decir, hacer bien su trabajo, puedes esperar que aporte algo de valor añadido dándote ideas, ofreciéndote un abanico de soluciones gracias a las técnicas de pintura que conoce.
Por ello, desde este artículo queremos ofreceros algunas ideas en esta materia que esperamos os sean útiles.
Ya dedicamos un artículo de pinturas para pintar en casa que intentó iluminar relativamente este asunto. Sin embargo y a modo de resumen nos parece buena idea recordar algunos puntos.
Los dos grandes grupos de pinturas son las pinturas al agua y las pinturas aceitosas. La principal diferencia es que las segundas penetran mejor en materiales como la madera, por lo que son las que se usan para pintar casas o muebles que están hechos de madera.
En la mayoría de los casos se utilizan las pinturas al agua, ya que son más fáciles de limpiar y secan más rápido, especialmente si lo que vas a pintar es el interior de la casa, por ejemplo. No obstante, la elección vendrá también determinada en función de si lo que se va a pintar es el interior o el exterior de la vivienda, porque para cada lugar hay distintos tipos de pinturas.
Si tienes que pintar lugares especiales como guardillas o pequeños espacios situados bajo el tejado, una técnica de pintura apropiada puede ser la de utilizar dos colores. Puedes utilizar un color claro y otro oscuro, pero este último será que se aplicará primero.
Si te encuentras ante una situación en la que en la pared aparecen acabados de esos que ya no están de moda y prefieres que desaparezca, una manera de disimularlo es pintando toda la pared del mismo color.
Lo habitual es pintarlos de color blanco, entre otras cosas, porque crean la ilusión de que la habitación es más alta y espaciosa. Por otra parte, son más luminosas. Por el contrario, el uso de otros colores más oscuros o medios ofrecerán una sensación de techos más bajos, por lo tanto más acogedores.
Existen varios tipos: plano; atercipelado o cáscara de huevo; acabado de satín. El primero es el menos brillante, por lo que va muy bien para esconder errores o imperfecciones. El segundo confiere a la estancia mayor calidez y el tercero es utilizado para resaltar algunos detalles.